El sexto sentido de los que fotografían el mundo

Abril 04, 2016

por: Carlos Peña

Esta historia parte de la cita de Cardenal Retz "No hay nada en este mundo que no tenga un momento decisivo".

Recientemente tuve la oportunidad de releer un texto escrito por un gran exponente de la fotografía: Henri Cartier-Bresson; el trabajo lleva por título “El instante decisivo” y fue inevitable pensar durante la lectura en el enorme contraste de los treintas con la forma en la que hacemos fotografías actualmente. Cómo pasamos de las películas a los GB y el almacenamiento en la nube.

 

Tal vez estamos en la época perfecta para intercambiar todo tipo de opiniones respecto al escenario que describe Bresson, sobre todo aquellos que a lo largo de los años hemos descubierto el amor por la fotografía ya sea gracias a una cámara análoga o a una red social. Aunque este documento fue escrito hace más de treinta años, la perspectiva de su contexto nos permite analizar todo tipo de contrastes para la definición que Cartier tiene sobre la fotografía y el concepto de instante decisivo

 

La tecnología no sólo ha revolucionado la técnica de la fotografía sino también ha tenido importantes repercusiones en cómo hacemos fotografías. Hoy en día llevamos los siete días de la semana una cámara en la bolsa del pantalón y su uso tan cotidiano ha hecho que para muchos el instante decisivo sea una idea inexistente, si nos gusta algo lo capturamos y continuamos nuestra rutina diaria a veces sin siquiera ser conscientes del momento que congelamos. 

 

Para los que apreciamos la fotografía como creadores y espectadores y no sólo bajo el concepto superficial y egocéntrico de “ser fotógrafo” las palabras de Cartier retumban en nuestra mente cada vez que vemos el mundo a través de un lente, sin importar si es el de una cámara análoga, digital o un celular. 

 

Hyeres France, Henri-Cartier Bresson. 1932

 

“Fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira”, define Bresson, y no podría sentirme más identificado con esta idea, razón por la cual me parece tan complicado encontrar hoy en día fotos de otras personas que comuniquen este mismo mensaje sin necesidad de ponerle un título paupérrimo como solemos hacerlo en Facebook e Instagram

 

Hemos prostituido el concepto de tomar fotos al grado de tener dispositivos llenos de imágenes que no cuentan nada. Me gusta pensar en la época en la que tomar una fotografía implicaba poner lo mejor de ti porque la película en donde recolectabas los momentos te imponía un límite de intentos, te obligaba a tener el tema y la composición presentes en todo momento, dos términos abordados por Cartier-Bresson que me parece son el origen de lo que después llama “técnica”. 

 

Si no has tenido la oportunidad de leer su ensayo me tomaré la libertad de compartirte mi interpretación a los conceptos principales que aborda, el primero de ellos es el tema y se refiere a “¿Qué estás viendo y por qué es importante capturar esa imagen?” y el segundo es composición, que hace alusión al juego que haces con los elementos visuales en una escena parar lograr que el resultado de tu fotografía cuente el mensaje que encontraste en la escena independientemente de la interpretación que cada persona pueda darle a la imagen después como espectador. 

 

Cuando conjugas estas ideas casi de forma inherente terminas creando una técnica que puede ser tan variada de fotógrafo a fotógrafo y de época a época como podamos imaginarnos sin importar si se dedican a la fotografía profesionalmente o no. Justo ahí es donde entiendo por qué redes sociales como Instagram han tenido tanto éxito y han logrado crear comunidades unidas y fuertes, porque gracias a la existencia de un mismo canal que llega a todo el mundo comparten su visión de la vida desde diferentes perspectivas y contextos.

 

 

Una foto publicada por Andras (@andrasz) el

 

Esto es lo que al final hace que la imagen de un fotógrafo destaque de entre cientos de fotos de una misma escena, sobre todo en una época como en la que vivimos en donde la gente no documenta para dar su punto de vista sino simplemente para recolectar pruebas de que estuvo ahí. 

 

Con esta postura no es mi intención condenar las nuevas herramientas y plataformas que han cambiado la forma en la que hacemos foto porque soy el primero en defender de qué forma han abierto las puertas a muchas expresiones nuevas de fotografía, más bien creo que evidencia más el buen trabajo y talento de aquellos que hacen sinergia con sus cámaras y llevan la sensibilidad del arte de la fotografía en las venas sin importar si utilizan un teléfono o un lente profesional. 

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