Desarrollan parche médico inteligente capaz de almacenar datos y administrar fármacos

Abril 01, 2014

por: Carla L. G. Hurtado

El dispositivo es tan delgado como la piel y es el primero capaz de almacenar información. En un futuro podrá ayudar a pacientes con trastornos de movimiento como Parkinson y epilepsia.

Investigadores desarrollaron el prototipo de un dispositivo portátil tan delgado como la estampa de un tatuaje temporal, capaz de almacenar y transmitir datos sobre los movimientos y actividades de una persona, así como recibir información de diagnóstico y liberar fármacos en la piel.

 

Esfuerzos similares para el desarrollo de una “piel electrónica” abundan, pero este dispositivo en particular es el primero que puede almacenar información y también suministrar medicina, combinando así el tratamiento y seguimiento de los pacientes. Sus creadores -que detallaron sus hallazgos en la revista Nature Nanotecnología- dicen que este parche podría, algún día, ayudar a pacientes con trastornos de movimiento como la enfermedad de Parkinson o epilepsia.

Este parche está construido por capas con nanomateriales capaces de estirarse, que sirven como sensores, los cuales detectan la temperatura y movimientos. Cuenta con memoria RAM resistiva para almacenamiento de datos, micro-calefactores y medicinas; todo esto sobre un material que imita la suavidad y flexibilidad de la piel. 

 

El resultado fue una masa pegajosa que contiene un dispositivo de unos 4 centímetros de largo, 2 cm de ancho y 0.3 milímetros de espesor. Así lo explicó para la revista Nature la coautora del estudio, Nanshu Lu, ingeniera mecánica en la Universidad de Texas en Austin.

 

"La novedad es la integración de memoria al dispositivo”, señaló a su vez Stéphanie Lacour, ingeniera en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausanne, que si bien no participó en el trabajo, sí está al tanto del mismo. “Ningún otro dispositivo puede almacenar datos localmente”, añadió.

El lado negativo de este dispositivo médico es que sólo funciona si está conectado a una de fuente de alimentación y a un transmisor de datos, los cuales deben convertirse en algo compacto y flexible antes de que el prototipo pueda ser utilizado de forma rutinaria en los pacientes. 

 

Aunque algunos componentes ya disponibles en el mercado, tales como baterías de litio y las etiquetas de identificación de radiofrecuencia, pueden hacer este trabajo, son demasiado rígidas como para ser implementadas en un dispositivo que planea ser tan flexible como la piel, señala Lu. Incluso si los componentes más blandos estuvieran disponibles, se necesita transmitir datos del paciente de forma inalámbrica para poder convertirlos a un formato digital que pueda leerse. "Es un sistema bastante complicado de integrar en un material tan delgado”, concluye Lu. "Todavía estamos muy lejos de lograrlo".

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